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DISCAPACIDAD
Pertinencia del análisis sociológico en la rehabilitación de personas discapacitadas mediante la práctica deportiva II 
Lic.Osmanys Soler Nariño. Cuba
osoler@csh.uo.edu.cu

Epígrafe 2. La Sociología del Deporte, y su necesaria inclusión en el análisis del mundo social
Desde su surgimiento en el siglo XIX la Sociología estuvo marcada con la frase orden y progreso de Augusto Comte. Se vislumbraba una nueva perspectiva para el análisis de las relaciones sociales, que parte de la pasiva actitud otorgada a la sociedad con la visión mecanicista de la metafísica, hasta niveles superiores de nuestra actualidad bajo diferentes ópticas. Investigadores como Anthony Giddens, quien encuadra su tesis bajo un enfoque sociohistórico al abordar a la Sociología como el resultado intelectual inherente al desarrollo socioeconómico de las sociedades, a la necesidad de su estudio en general y de las interacciones sociales en particular, pautando una reestructuración acorde a las condiciones imperantes.

Con el paso a las sociedades modernas aumenta también la diversidad de los fenómenos y procesos sociales. Este nuevo proceso de adaptación requiere del establecimiento de especificidades en las ciencias. La sociología se expande a los diferentes sectores, emergiendo así las teorías sociológicas especiales, encontradas como el lugar donde se concreta, el nivel teórico-filosófico, la teoría sociológica general y la concepción del materialismo histórico.

La pertinencia del nuevo enfoque, se observa claramente al enfocar las formas de manifestación y mecanismos de acción de las leyes generales y especificas y a caracterizar las formaciones económicas-sociales de la sociedad que determinan las distintas esferas de la vida en las comunidades, la expresión de las relaciones sociales en vínculo con la actualidad, vista esta como unidad de análisis de lo subjetivo y objetivo.

Es conocido que las teorías sociológicas especiales o sociologías especiales, constituyen el punto de enlace entre lo general y lo particular, posibilitando que los postulados teóricos metodológicos de la Sociología se concreticen.

Devienen en especiales no sólo por ser particulares; sino también, por empíricas y aplicables, cuya denominación depende de su objeto de investigación y de su orientación predominante hacia la realidad social que estudia; entre éstas la Sociología del Deporte.

La Sociología del Deporte al igual que las demás teorías especiales, define sus funciones en la estructura de la sociedad, al proponerse dar a conocer la dimensión social de las actitudes físicas y deportivas de los hombres, precisando cumplir su función explicativa al analizar aspectos como la estructura social de la práctica deportiva, cultura deportiva y la socialización y la mercantilización del deporte; tratando de descubrir el vínculo del deporte con el género, la edad, la organización social, el espacio y el tiempo, la ecología y el mercado de trabajo entre otras.

2.1. Necesarias consideraciones sobre la socialización deportiva
El nacimiento de la sociología del deporte como un área de la sociología está dirigido a la creación en 1964, de un Comité Internacional de Sociología del Deporte, el cual contó dos años más tarde, con lo que seria su órgano oficial: International Review of Sports Sociology.

Autores como Alan Tomlinson y Jonh Sugden ubican a los pioneros de la recién investigada área como norteamericanos, entre los que se encontraban Jack Scott con el trabajo The athletic Revolution, Paul Hoch con el título Ripp of the Big Game y una serie de trabajos del sociólogo Harry Ewards.

Estas primeras investigaciones dedicadas a la Sociología del Deporte, según señala Tomlinson y Sugden en su trabajo "Investigaciones criticas y comparativas en Sociología del Deporte" , no trascendían las fronteras norteamericanas pues sólo trataban acerca de las preocupaciones exclusivas sobre deportes estadounidenses. Este carácter reduccionista condicionó que estos trabajos no alcanzaran un desarrollo sostenido dentro de la comunidad académica. Fueron otros, comprometidos con los paradigmas dominantes de esa época en la sociología norteamericana vinculada al funcionalismo y al método positivista los que convertirían a la Sociología del Deporte en un área de estudio e investigación.

La profundización de los estudios y la misma dialéctica conllevó a la superación y caducidad del enfoque funcionalista, y es en Inglaterra donde emerge una incipiente Sociología del Deporte, impulsada por la aplicación, por Eric Dunning, de los trabajos del estudioso alemán Norbert Elías, sobre historia social y sociología del deporte.

En la década del 70 la sociología deportiva empieza a ser atacada y se requiere de alternativas que prolonguen su mantenimiento y desarrollo; son, entonces, los estudios de los medios, los que le brindan esta posibilidad. Se fueron instalando departamentos que la sustentaron, creándose el primer foro de sociólogos deportivos: el grupo de estudio de recreación y tiempo libre de la asociación Sociológica Británica y la sección de estudio de tiempo libre.

A pesar de la relativamente corta aparición de la sociología del deporte como una institución social significativa que realmente justifica una seria investigación académica, existen otros antecedentes, que abordaremos, cuyo principal objetivo es insertar la Sociología del Deporte como imaginario del mundo social.

Entre los trabajos existentes creemos conveniente señalar en primer lugar el libro Sociología del Deporte, publicado en España que pertenece a la autoría de Manuel García Ferrando, Nuria Puig Barata y Francisco Lagardera Otero, quienes enuncian que el resultado de la diversidad de enfoques teóricos que se utilizan para explicar las dimensiones sociales del deporte, responde no sólo a la complejidad de éste, sino que también esta dado por el propio carácter multiparadigmático de la Sociología.

En esta publicación se realiza un exhaustivo análisis del surgimiento y establecimiento de la sociología deportiva en España donde tiene fuertes raíces y seguidores así como un tratamiento teórico metodológico de la estructura social de la práctica, cultura y otras categorías operativas que van a servir de referente de nuestra investigación.

El autor Jiménez Blanco, (1978) se refiere a la sociología como la ciencia empírica de la organización de los grupos humanos instalados al campo del deporte, los hechos que interesan a la sociología, y los investigadores sociológicos, los que tienen que ver con la forma, estructura y dinámica que adopta las relaciones deportivas . Contenido este de gran importancia por la necesidad de comprensión por parte de profesionales de la actividad física y el deporte de la dimensión social de su práctica laboral.

Hargreaves (1986) enfoca al deporte como parte esencial de la cultura popular, abordándolo en Sport, Power and Culture desde una perspectiva histórica siguiendo sus orígenes hasta la consumación de la hegemonía burguesa en la segunda guerra mundial cuando se produce la definitiva integración de la fuerza obrera en la cultura deportiva.

En esta misma década se consolida el análisis de las relaciones sociales del deporte que, influido por el tipo de relaciones socio-económicas establecidas, es utilizado en el orden político para mantener la hegemonía y dominio de las clases sociales poderosas.

J.M.Brohm, también plasma sus huellas en el proceso de consolidación de la sociología del deporte, en su obra Sociología Política del deporte avala al deporte como actividad instituidora de valores de la sociedad capitalista, funcionando como una superestructura ideológica positiva, neutra, integradora y ritual. El autor trata de mostrar el carácter ideológico de los valores deportivos, estableciendo de forma implícita, a nuestro entender, una clara relación entre la socialización como proceso social e individual y el deporte: el sujeto, la personalidad al insertarse en la esfera deportiva asumen un nivel superior en el ámbito ideológico social y cultural acorde al sistema social imperante.

En este análisis del deporte podemos encontrar dos vertientes fundamentales: el deporte desde una posición estructural funcionalista en la que los actores asumen, pasivamente, las reglas deportivas en función del modelo económico dominante; y el deporte, como producción cultural en el sentido de reestructurar la creación humana que se puede interpretar como una cuestión simbólica para la sociedad.

El autor cubano Raudol Ruiz nos ofrece una valoración de los acontecimientos(profesionalismo, doping y comercialización) que hacen cambiar la naturaleza educativa del deporte y también hace referencia a la relación entre el régimen imperante en cada país en vista de alcanzar mejores resultados deportivos.

Otros autores analizan la perspectiva de la sociología del deporte desde la violencia en su práctica como un capítulo obligatorio a tomar en cuenta al investigar esta esfera.

Robert Merton al definir los dos tipos de funciones: las manifiestas, y las latentes nos abre un interesante abanico para el análisis de las complejas situaciones sociales que se pueden encontrar en la práctica deportiva y que no deben escapar al estudio riguroso de los sociólogos. Las primeras son las buscadas y reconocidas por los participantes del sistema y donde las consecuencias no son buscadas. La segunda de estas funciones es la que necesita de mayor rigurosidad en la investigación sociológica, pues ofrece el mensaje oculto de cualquier acción social.

Esta función latente nos ha permitido extrapolarnos al campo del deporte, colocando a la propia práctica en el primer tipo, ya que las instituciones deportivas buscan que las personas participen en los juegos en tanto los individuos reconocen a éstos eventos o actividades lúdicas como entretenimiento, diversión y reflexión; además de permitir que estos estrechen las relaciones amistosas y adquieran mejores capacidades físicas y reconocimiento social. En cuanto a las funciones latentes, podemos ubicar a la violencia al practicar deportes.

La institución deportiva contiene reglas y valores que rigen su funcionamiento. Talcott Parsons define como anomia la ruptura de las normas que existen en una determinada estructura por el individuo. Vista la violencia en el deporte desde la óptica parsoniana, es considerada una anomalía en tanto un determinado deportista o una específica institución, rompe con las normas que regulan la institución deportiva.

Por otro lado, Héctor Peralta en Educación física, deportes y recreación para personas en sillas de ruedas nos acerca al tratamiento dado en Colombia por la educación física a las personas con necesidades educativas especiales así como a los derechos de estas personas a desarrollarse como personas "normales", al propiciar un nivel de adaptación adecuado; la auto aceptación, autoestima óptima, independencia, validísimo, autodeterminación, una visión positiva de la vida y las posibilidades que le brinda sin temores ni prejuicios personales que lo limiten.

Estos autores de manera general tributan al establecimiento de la Sociología del Deporte como área de investigación y cuyo mayor logro es demostrar que dicho sector necesita y debe ser incluido para una mejor comprensión del mundo social.

Además coinciden en que la ciencia general y la Sociología del Deporte, como estudio específico del conocimiento científico en el área del deporte, establecen una relación que da viabilidad a la aplicación de categorías que pueden ser utilizadas en el análisis de las interrelaciones sociales que se producen en este ámbito.

Sin embargo, desde nuestro punto de vista adolecen del análisis hacia un enfoque sociológico de la rehabilitación, por lo que, consideramos, que una ciencia sociológica del deporte debe establecer el necesario vínculo con la rehabilitación, teniendo como objeto de su estudio a la actividad rehabilitadora como proceso socializador insertado en los fenómenos que se estructuran de manera subjetiva u objetiva en las prácticas continuas de acción e interacción social en espacio deportivo.

De hecho nos adentramos, desde la perspectiva sociológica, en la socialización, cuestión que hemos expresado como el proceso de aprendizaje de las normas y valores que existen en la sociedad de las cuales los actores sociales se apropian y llegan a formar parte de su personalidad capacitándolos para desenvolverse en la sociedad. Incorporando este concepto al deporte como objeto de estudio, se trasmitirían las normas y valores que regirán esta esfera; pero a su vez se regularía el comportamiento y se enriquecería la capacidad de establecer relaciones sociales dentro y fuera de la misma.

Aplicando lo anterior a la práctica deportiva, reconocemos dos tipos de socializaciones: la socialización del deporte como el proceso en que los deportistas se adaptan a la dinámica que existe en la institución deportiva y la socialización a través del deporte, donde la adaptación a esta dinámica trasciende los límites de la esfera, hacia un campo social más amplio donde se incorpora por ende, la rehabilitación.

La rehabilitación por medio del deporte, o su acción socializadora, es una acción social que distingue al comportamiento humano, siempre y cuando, con adjetivos weberianos el actuante o los actuantes le impriman un significado subjetivo a su acción y ésta, para llegar a ser social, incorpore a la: motivación y la orientación ¨ del otro ¨ como factores esenciales. De ahí que el deportista orientará sus acciones( las que satisfacerán sus necesidades educativas) guiadas por el significado que él mismo les confiera, de acuerdo a sus metas e intereses y por lo que los demás actores o instituciones esperen de él como atleta, potenciando el alcance socializador de la rehabilitación.

Como vemos, la importancia que se le confiere al deporte no es en vano, ha sabido alcanzar un lugar social sobresaliente. Nuestro enfoque sociológico apuesta por reafirmar la trascendencia de sus logros en los diferentes niveles sociales de intervención sociológica y brinda una fuerte perspectiva a tener en cuenta como basamento científico-práctico y deportivo de las prácticas en tal sentido.

Epígrafe 3. Papel socializador de la rehabilitación en la práctica deportiva en los discapacitados
La rehabilitación como proceso activo, creativo e interactivo cumple una importante función dentro de la socialización del individuo discapacitado en tanto será capaz de proporcionarle nuevas habilidades y capacidades para su integración a la actividad social. Por lo que consideramos que, para la sociología del deporte este concepto debe implementarse con una mayor extensión en su cuerpo teórico- metodológico y, por ende, objeto de estudio teniendo en cuenta que el análisis sociológico del discapacitado en la práctica deportiva se inscribe en el sistema de interacción social de los agentes humanos donde la acción rehabilitadora es una vía potencial de compensación social.

Para hablar de rehabilitación primeramente debemos comentar lo que pudieran ser los orígenes de este término, así como algunas de las definiciones que lo abordan para después proyectar su interconexión con el discapacitado en la práctica deportiva.

La etimología de la palabra rehabilitación procede del latín "rehabilitas" y expresa el significado de aptitud para volver a capacitarse, enmarcándose su surgimiento en el mundo científico, según María Colli Alonso, Esther Montilla y Nancy Lazo , en la primera mitad del siglo pasado, relacionándose éste con los procesos de cuidados y recuperación de los enfermos discapacitados.

No obstante, Héctor Peralta en su libro Educación Física, deportes y recreación para personas con discapacidades, expone que la historia sobre los ejercicios terapéuticos se remonta sobre los 2500 años antes de Cristo donde los chinos para calmar sus dolencias realizaban variados ejercicios que se resumían en el Cong-Fu.

Continúa expresando que los griegos también dejaron un fuerte legado en la medicina por medio de los ejercicios terapéuticos con la introducción de términos como "ascesis o asceta", "gymnos", así como las figuras de Hipócrates que recomendaba el "achrocheirismos" para la disminución del peso, Esculapio quien ordenó la equitación para recuperar la salud y Asclepiades que pronunció la doctrina: "La mejor medicina es ninguna".

Peralta refiere que en el siglo XVI, dieron a la luz conceptos importantes relacionados con el área terapéutica, por ejemplo: Friederick Hoffman se centró en la incidencia recíproca de las actividades cotidianas como factor terapéutico, contribuyendo al desarrollo de la Terapia Cinética Ocupacional; otros, como el llamado Padre de la Ortopedia Nicolás André, elaboró una serie de ejercicios para la corrección de los defectos ocasionados por una mala postura. Luego en el siglo XVIII, específicamente en 1780 aparecen los postulados de Joseph-Clement Tissot relacionados con la Terapia Ocupacional, además del empleo de Deportes Adaptados y de la Terapia Recreativa.

En 1944 surge el centro de Lesionados Medulares de Stoke Mandeville, en Aylesburg, Inglaterra como medida paliativa hacia los daños recibidos por muchos individuos durante la II Guerra Mundial. Aquí emerge la figura del doctor Ludwig Guttmann, quien ideó un novedoso programa de rehabilitación para sujetos con lesiones medulares a través de la práctica deportiva. Este destacado galeno creó el 28 de Julio de 1948 los Juegos Deportivos de Stoke Mandeville, considerados como los inicios de los Juegos Paralímpicos.

A nuestro modo de ver, muchos de los términos utilizados anteriormente marcan el proceso histórico de la rehabilitación muy estrechamente vinculada a los ejercicios terapéuticos, pero más allá de la visión de un modo de tratamiento efectivo para disminuir la incidencia de una enfermedad determinada en el organismo hacia la búsqueda del restablecimiento o recuperación del individuo, en aras de una mayor inserción a su escenario físico y social, debemos tener en cuenta que la transformación de los agentes humanos, no se remite sólo a lo biológico, sino también a la adquisición de un conjunto de orientaciones normativas que coadyuvan al funcionamiento del rol social y de la expresión de su capacidad de pensamiento.

La rehabilitación como momento importante de reconstrucción social de las posibilidades del sujeto social tributa a que su proceso de socialización en cualquiera de los ambientes sociales en que éste se encuentre, fluya coherentemente y sufra de una afectación menos prolongada en el tiempo y el espacio.

Para un ciego o débil visual, sordo o hipoacúsico, retraso mental, el defecto puede restringir con mayor o menor grado de profundidad su habilidad para llevar a cabo una actividad dentro de lo que se considera normal para el sistema social, asimismo esta situación proporciona una consecuencia social desventajosa en tanto ese individuo ve disminuido la ejecución de su rol social correspondiente a su edad, sexo y otros patrones culturales.

Es decir, nos referimos a la discapacidad y minusvalía, cada una de las cuales podría impedir el aprendizaje de los elementos del mundo simbólico, orientaciones cognoscitivas, pautas de orientación necesarias no sólo para la constitución del sistema de personalidad del individuo, sino también para su actuación auto conciente en el mundo social. Conjuntamente con la evolución y desarrollo de este aprendizaje, se halla la participación activa de los agentes socializadores: familia, los grupos que conforman, los médicos, entrenadores deportivos, quienes tienen una seria implicación en la rehabilitación del sujeto discapacitado.

Por eso opinamos que la comprensión sociológica de esta actividad, no está sólo en ofrecer modelos sociales de inserción, o de terapia a nivel psicológico del individuo, más bien debe dirigirse a exponer que la rehabilitación viabilizar los procesos de acción e interacción humana en las diferentes instancias sociales, contribuyendo así, a la funcionabilidad de los sistemas sociales, los cuales deben mantener o renovar la motivación de los discapacitados a través de una rehabilitación adecuada empleando al deporte como alternativa compensatoria.

Desde lo conceptual hay autores que conciben a la rehabilitación, como proceso de cambio de comportamientos, cuyo fin está en enseñar a la persona a vivir con su incapacidad en su propio medio social.

Otros, por ejemplo los alemanes Ischeuuschner y Rosenberg(1988), hacen referencia a una actividad apropiada desde lo medicinal, psicológico, social y económico hacia el mantenimiento, restablecimiento y cuidado de las capacidades afectadas.

Por otra parte, Héctor Peralta en su libro Educación Física, deportes y recreación para personas con discapacidades, aborda este concepto como proceso encaminado a la adquisición por parte de los minusválidos de un mayor desarrollo personal y de integración con el mundo social.

La Organización Mundial de la Salud, también ha emitido su criterio en relación con la rehabilitación, ubicándola en el regreso de la persona deficiente, a partir de sus propias posibilidades, a sus condiciones normales de vida.

En el contexto cubano, el psicólogo Morales Calatayud, señala que la rehabilitación se conduce a ofrecer recursos médicos, psicológicos y laborales a los sujetos afectados para que éstos puedan disminuir sus limitaciones y desarrollar nuevas capacidades en su medio social.

En sentido general apreciamos que la rehabilitación, como proceso particular y progresivo, aborda aspectos referidos a cambios de comportamientos, de reestructuración armónica de las capacidades y posibilidades de los individuos con limitaciones físicas, mentales, sensoriales y auditivas, además de lo que en el orden de las oportunidades, les brindan los agentes socializadores a estos. Sin embargo, también consideramos que la rehabilitación es una actividad compartida entre dos agentes sociales comprometidos en una relación dialéctica, por un lado está quien demanda la rehabilitación, y por otro los que la propician, ambos retroalimentándose mutuamente, interactivamente en torno a un conjunto de recursos sociales presentes en la práctica social.

Anthony Giddens, en su teoría de la estructuración , destaca elementos significativos sobre los recursos sociales que estarían presentes en la interacción de los agentes humanos. Según su perspectiva teórica, en la práctica social los agentes humanos tienen la capacidad de conocer que se desempeñan diestramente utilizando un conjunto de recursos, herramientas, conocimientos a su disposición y que emplearán en su rutina diaria, así como en su relación con los demás. Estos recursos proporcionan habilidades sociales a los individuos en las diferentes circunstancias en las que se encuentran, convirtiéndose en un conocimiento dado (tácito) sobre hechos, situaciones, condiciones de la realidad social, luego que son internalizados por los actores.

Asimismo Giddens emite que tales recursos tienen una apropiación diferencial entre los sujetos sociales conformes a sus experiencias vitales, personalidad, modos de comportamiento. En otras palabras, estamos hablando de actores competentes que sirviéndose de una conciencia discursiva o práctica reflexionan sobre las circunstancias de sus actos y la de los otros, usándola tanto en la producción como en la reproducción de su acción.

Estimamos que esta dimensión de análisis del mundo social de Giddens, se configura bajo el sentido de todo aquello (recursos y reglas sociales) que los espacios interrelacionales: familia, grupo, comunidad, instituciones le proporcionan a los agentes humanos. Por eso tales recursos presentes en la interacción social, es decir, las pautas de orientación de valor, el lenguaje (como conjunto de símbolos), las ideas, las creencias desarrolladas en la actividad práctica del hombre permiten o deben permitir que los comportamientos de los individuos fluyan en sus circunstancias. Pero estos recursos y reglas que nos facilitan su destreza social, no lo poseemos al margen del proceso histórico de otros, ni nos son innatos; sino que son intercambiados dinámicamente en el decurso del tiempo.

Los actores sociales en ese intercambio social de símbolos, expresiones, ideas, pautas, recursos actúan con conciencia discursiva exteriorizando lo que subjetivamente contiene nuestro mundo interior; es también la expresión de un comportamiento que se asume a través del lenguaje(oral o escrito), sobre los hechos de nuestro medio en cada uno de los sectores del mundo objetivo.

En torno a esto Peter Beger y Thomas Luckman, representantes de la Fenomenología, en su libro La construcción social de la realidad establecen que el lenguaje brinda las herramientas o tipos que conforman las objetivaciones imprescindibles que poseen un significado [...] en la vida cotidiana.

A partir de este presupuesto, podemos afirmar que el lenguaje nos da la posibilidad en tanto recurso social de actuar e interactuar, toda vez que permite internalizar un conjunto de significados que son comunicados simbólicamente por los otros implicados en el proceso: familia, grupo, comunidad, entrenadores, etc., a través de la practica social y que cristaliza en cómo nombro, clasifico, categorizo, ordeno, en sentido general, el mundo objetivo.

Asimismo, Ritzer plantea que para los interaccionistas simbólicos el lenguaje es un amplio sistema de símbolos donde las palabras son manifestaciones simbólicas usadas para representar cosas, permitiéndole a los actores sociales actuar de una manera distintivamente humana.

En la visión interaccionista de la sociedad los individuos aprenden los símbolos y los significados mediante su interacción social y son capaces de modificar estos componentes simbólicos atendiendo a sus interpretaciones de las circunstancias sociales en las que se hallan envueltos.

De ahí que desde esta perspectiva los agentes humanos son activos, autoconcientes, tienen el poder de crear y recrear su realidad donde se incluyen esos recursos y normas compartidos interaccionalmente. En tales consideraciones podemos señalar que, dada esa actividad práctica, los individuos implementan no sólo su conciencia discursiva, sino también la conciencia práctica asumida sobre los conocimientos o habilidades adquiridos por medio del proceso de socialización y que les permite un desenvolvimiento dinámico en sus situaciones sociales.

En la Teoría de la estructuración Giddens expresa que la acción social de los individuos transcurre en la reflexión de su conducta, la de los otros alterego y de sus circunstancias sociales, por lo que aquí también los actores están dotados de dinamismo, reproduciendo y produciendo su realidad externa y coercitiva a ellos.

Sin embargo, desde esta postura de Giddens distinguimos que los individuos con defecto estarían inmersos en un mundo complejo donde su anomalía física, mental, sensorial le reduce ese poder para asimilar esos recursos y reglas sociales en tanto no se reestructuren sus capacidades afectadas. Un ciego o hipoacúsico, retrasado mental( en dependencia de sus modalidades) podría ver disminuida esa conciencia discursiva en sus relaciones con otros. El lenguaje, expresado verbalmente, ya no sería para él un recurso del que se podría valer en sus diversas circunstancias y que le permitiría hacer cosas, no crearía habilidades o conocimientos para moverse por sí mismo como ser autoconciente.

Su malformación le obstaculiza el proceso comunicativo con su comunidad social, retrasándole la pronunciación de una palabra, de un conjunto de ideas, es decir, de una estructura simbólica y que se limita a una determinada conducta deformada, pues los demás no lo comprenden. En cualquiera de los espacios sociales en que se encuentran estos discapacitados, describir o discutir sobre su comportamiento, estará mediado por su limitación (auditiva y verbal); su adquisición de las normas o reglas sociales no sería distintivamente igual que los sujetos capacitados.

Para un ciego o débil visual, impedido ortopédico actuar con conciencia práctica estará sobre la base de habilidades o conocimientos poseídos por él y que son utilizados en sus diversas situaciones sociales. Por supuesto esos recursos y reglas sociales les permiten manifestarse prácticamente y no requieren una expresión discursiva.

Estos sujetos con deficiencias como cualquier persona, conocen los patrones institucionalizados para conducirse en su entorno, en sus prácticas cotidianas, esto es, saben qué deben hacer para cruzar una calle, avenida, para subir una escalera, entrar a un edificio o cómo comportarse en presencia de otros individuos, en una institución determinada (escuela, trabajo, teatro, etc).

A pesar de ello, el aprendizaje de esos recursos o herramientas sociales conformadores de su conciencia práctica, es afectado con la presencia de la anomalía. En sus interacciones sociales la internalización de esas propiedades estructurales de los sistemas sociales (normas y recursos)no pueden llevar un seguimiento apropiado y lógico, pues el mundo social le imprime restricciones a veces difíciles de superar.

Si bien Giddens enuncia que teniendo en cuenta esa condición diestra y reflexiva de los actores, sus practicas sociales( entendidas como todo aquello que saben hacer regularmente formando parte de la producción social de sus vidas) son rutinizadas y recursivas, es decir, reproducen de una manera rutinaria los patrones de conducta que han sido instituidos. Consideramos que esas distinciones no pueden extenderse tan estrechamente hacia los discapacitados.

Con esto queremos señalar que para ellos la reproducción de los modelos culturales (orientaciones de valor) se halla conectada a su malformación, por lo que muchas veces lo llevaría a situaciones extremas de desajuste conductual, si no se les crean las vías de compensación necesarias ante el defecto y que les permita producir con plena autonomía su realidad social.

Sobre este elemento Liev. S. Vigotsky apuntaba: " ... todo defecto crea estímulos para elaborar una compensación. Por ello el estudio dinámico del niño deficiente no puede limitarse a determinar el nivel y gravedad de la insuficiencia, sino que incluye la consideración de los procesos compensatorios, es decir, sustitutivos, sobreestructurados y niveladores en el desarrollo y la conducta del niño."

Por eso, a escala social deben ser proporcionadas esas vías de flanqueo para el desarrollo de sus capacidades sociales. Sobre esto Vigotsky aborda dentro de su Teoría Histórico Cultural los procesos niveladores en torno al niño ciego, sordo que desde lo cultural tienen la función de la reconstrucción social del agente humano afectado para su integración en los diferentes ambientes interaccionales( escuela, grupo, comunidad, etc).

A partir de estos presupuestos podemos afirmar, que la rehabilitación deportiva constituye un medio compensatorio o nivelador para el individuo discapacitado, en tanto puede ayudarle no sólo a la reanimación organizada de sus capacidades o habilidades disminuidas a causa de la anomalía, sino también propicia la internalización de un conjunto de orientaciones valorativas necesarias para el funcionamiento de su rol social. Además en ese espacio-el deportivo-rehabilitador el discapacitado puede hacer expresión de su individualidad en sus interacciones con los otros agentes socializadores: entrenadores, médicos, psicólogos, pedagogos, otros discapacitados, etc.

El Subsistema Cubano de Cultura Física y Deporte establece dentro de sus conceptos generales las distinciones entre deporte y educación física. El primero, plantea que es una actividad con fines competitivos que impulsa la realización de ejercicios físicos encaminados a manifestar capacidades concretas, encontrándose sus participantes integrados a normas y reglamentaciones. Dentro de este concepto también se destaca la dimensión social del deporte, al exponerlo como la tendencia del hombre a la ampliación de los límites de sus posibilidades y habilidades en el escenario del mundo del deporte.

En cuanto al segundo término, se concibe como actividad en la que están presentes todas las premisas inherentes a un proceso pedagógico, garantizando la formación de hábitos y habilidades en forma armónica, la asimilación de conocimientos teóricos y la ampliación de las cualidades físicas.

A partir de esto se puede observar que existen sus particularidades entre el deporte( como acción social) y la educación física( como proceso pedagógico). La articulación de la rehabilitación en la educación física confluye en esa adquisición de una serie de habilidades en el orden del movimiento y del desplazamiento de ese individuo discapacitado, armónicamente conectado con las orientaciones valorativas que le sirven de guía en sus diversas situaciones sociales.

En tanto actividad educativa se compenetra con el desarrollo de la flexibilidad, equilibrio, de la fuerza unido a la comprensión del sujeto de su discapacidad, así como de su responsabilidad individual en su sistema de relaciones sociales.

Las prácticas deportivas más allá de su visión competitiva, también discurren en el sentido de lo rehabilitador. En éstas se producen complejas interacciones sociales entre entrenadores, discapacitados, médicos, psicólogos, los que no deben sólo proponerse alcanzar una medalla o posición en las competencias, sino además que en este ámbito de la sociedad se facilite el aprendizaje de nuevos recursos y reglas sociales niveladoras de aquellas reducidas por su malformación.

De ahí que como individuos interdependientes, en la práctica deportiva, se configuran múltiples interrelaciones dialécticas entre ese agente que propicia la rehabilitación y el agente demandante de la rehabilitación. Aunque en el marco deportivo, se encuentren a los fines de las competencias el entrenador y deportista discapacitado, nos encontramos ante dos agentes humanos que dialécticamente comparten un mismo espacio vital o rehabilitador, pues además del entrenamiento el discapacitado asume una nuevo estatus dentro de ese sistema de relaciones que implica nuevos comportamientos normativos y esperados por los otros participantes, es decir, estamos hablando del rol social de deportista.

Ser deportista requiere internalizar patrones culturales institucionalizados para éste(disciplina, constancia en el entrenamiento, rendimiento, puntualidad) que se hallan intrínsecamente vinculados en el proceso conciente de rehabilitación del individuo. El discapacitado desarrolla sus expectativas en relación a esa práctica- espera poder participar en una competencia, reconocimiento social, integrar un equipo-, que el entrenador le facilite en entrenamiento adecuado, pero cumplimentar ese sistema de expectativas exige, un cambio en su conducta, una visión más activa y dinámica de su limitación.

Lo anterior no podría lograrse sin la participación multidisciplinaria de agentes propiciadores de la rehabilitación: entrenadores, médicos, psicólogos, etc., quienes deben crearles las posibilidades para la gratificación de las necesidades a éstos. Estos agentes se nutren de las experiencias, del mundo simbólico de ese discapacitado lo que refuerza su comprensión sobre cómo conducirlos en la actividad práctica, en evidente gestión socializadora.

3.1. La rehabilitación del discapacitado a través de la práctica deportiva: Un primer acercamiento a la especificidad cubana
A lo largo de su desarrollo, el hombre se ha esforzado por reincorporarse a su actividad cotidiana después de algún cambio que haya disminuido su capacidad funcional. Muchos de estos hechos determinaban la deficiencia desde el nacimiento mismo, y en estos casos en que surgen durante su vida, la invalidez era acatada como un castigo divino y eran valorados socialmente como seres inferiores.

El hecho de la conciencia de poseer y tener que satisfacer necesidades especiales, no lo excluyen de las necesidades, derechos y aspiraciones básicas que no han de ser diferentes a la de las personas "capacitadas", de vivir con dignidad, respeto a su individualidad, compartir su existencia con otras personas y construir su existencia propia.

En Cuba se ha alcanzado un importante avance en este sentido, al considerarlos como seres con plenitud de derechos. Vinculado a esta situación el Estado le concede a la Educación Física y al deporte como parte de la educación del pueblo, gran significación. Juega relevante papel las instituciones donde se ha incursionado con diferentes trabajos científicos técnicos en tratamientos de rehabilitación.

Esta tarea se ha insertado como parte del Programa de Promoción de Salud, convirtiéndose en una gran preocupación para todos los organismos que están relacionados de una manera u otra con la salud del pueblo y con la creación de las bases que propician este logro.

La unidad entre estos dos sectores se evidencia en la condición de indicadores de salud para la valoración del nivel de cultura física de una población; pues el trabajo multisectorial va a influir determinantemente en la calidad de vida de forma particular y en el estado del nivel en sentido general. Así esta tarea en conjunto va en dos sentidos: uno de profilaxis y otro con el uso de la rehabilitación física mediante la práctica del ejercicio físico. Este último, en nuestro estado socialista, trata de conseguir para ello la mayor capacidad física, mental, emocional, social y laboral posible.

Si bien es cierto, que el Estado cubano le ha dado prioridad a este sector vulnerable de la sociedad que conforman los discapacitados, a través de políticas sociales como el Plan de Acción Nacional para la Atención a las Personas Discapacitadas, donde se opera con principios como el de " igualdad" y "plena participación", significando esto la voluntad de lograr al máximo las condiciones que faciliten a estos individuos oportunidades iguales a las de las personas consideradas "normales" y una participación equitativa en el mejoramiento de su calidad de vida, resultante de su desarrollo social y económico, creemos justo señalar que no han sido muchos los investigadores que someten al proceso de rehabilitación como objeto de estudio en sus investigaciones.

En nuestro país se han realizado proyectos que desde el área del deporte tratan de integrarlo en las actividades sociales. Por ejemplo está el Proyecto FEDAD, promovido por la Facultad de Cultura Física de Santiago de Cuba, cuyo fin está en la formación pedagógica de los discapacitados como profesores de Educación Física; ellos serán los propios protagonistas de la educación y preparación de otros discapacitados, dándole una oportunidad para que se expresen con plena individualidad, compartiendo de esta manera experiencias, modos de comportamiento, criterios. Todo esto constituye parte de la rehabilitación del discapacitado, que es, a la vez, un proceso educativo donde el sentido crítico, reflexivo e interactivo de la comunicación debe estar presente en todo momento.

Entre los profesionales que han abordado dicha temática podemos mencionar a Juan Romero Donesterez, Aniceto León Moreno y Martha Bermúdez López, quienes plantean que es más factible la rehabilitación de estos pacientes al realizar ejercicios con pesos ligeros , si bien es cierto que esta tesis constituye un antecedente en la rehabilitación de las personas creemos conveniente señalar que en ella solo se trata la rehabilitación como proceso que dota al individuo de las condiciones necesarias para su recuperación física.

Otra de las investigaciones que ponemos a consideración en el presente trabajo es la tesis realizada por Juana Charrón Mancebo y Lázaro Hernández Reyes, en la que se presenta la rehabilitación como un proceso consciente, dirigido a las personas traumáticas como consecuencia del padecimiento de alguna enfermedad o accidente, que tiene como objetivo principal, posibilitar un óptimo desarrollo de la personalidad del individuo afectado y su integración plena en la vida socialmente útil .

Con respecto a esta investigación podemos decir que concordamos con el concepto de rehabilitación que ofrecen los autores en la misma, aunque creemos que este proceso no solo esta destinado a personas enfermas o accidentadas sino a actores sociales que poriferentes causas(entre las que se encuentran éstas) padezcan una deficiencia o discapacidad que les impida desarrollarselamente en el mundo social.

Consideramos como uno de los aspectos más importantes en esta definición el hecho de considerar el proceso rehabilitador como un proceso consciente, ya que creemos que el propio individuo es el que a través de su acción y con ayuda de técnicos especializados puede contribuir más a su integración a la sociedad.

Sin embargo pensamos que el elemento más importante de este concepto es el hecho de considerar dos vertientes fundamentales en el trabajo de los especialistas en dicho proceso, la primer vertiente se refiere a la rehabilitación como un proceso médico - funcional donde el principal objetivo es el de lograr que los individuos se recuperen tanto física como síquica o sensorialmente. Entendemos que es válido señalar que este punto de vista ha sido el más utilizado en el trabajo rehabilitador con las personas que presentan deficiencias.

Por otra parte la rehabilitación es vista desde un enfoque de formación cultural y profesional y/o recuperación profesional. Este punto de vista se refiere a una integración completa de los individuos no solo física y síquica sino una rehabilitación que tributa al proceso de socialización de los actores sociales.

Dentro de estas concepciones es imposible que no destaquemos la visión sociológica de la rehabilitación en el espacio deportivo, pues constituye ésta una vía de compensación necesaria en las interacciones sociales. Estimamos que este punto ha sido poco tratado a pesar de los proyectos que han llevado a cabo las instituciones y organizaciones cubanas relacionadas con el área del deporte.

La acción rehabilitadora como proceso en cual los individuos aprenden nuevos elementos culturales que le permitirán una aproximación mucha más adecuada a su realidad social, se complementa en la práctica deportiva, permitiéndole a estos discapacitados la oportunidad, no solo de practicar deporte, del mejoramiento físico o mental, sino también de que sus roles sociales sean internalizados en esta actividad, expresándolos en cada uno de los campos sociales en los que actúa. Además desde nuestro punto de vista, se debe tener en cuenta que en este proceso, el discapacitado debe asumir ese rol social, pues es un individuo que presenta una afectación en uno de sus órganos o la función que éste realice, es decir, el debe interiorizar que tiene esa malformación e implica un cambio de comportamiento hacia el medio social.

No obstante esta internalización de su rol social no debe ser vista de manera pasiva y conformista, sino que es activa, dinámica y creativa. Es en este momento donde la rehabilitación acciona sobre los sujetos sociales, llevando su máxima socializadora, expresándose en la práctica deportiva y contribuyendo a que ese rol se asuma de manera bidireccional.

Su contenido socializador nos da la medida de que en esas relaciones interhumanas su efecto transformador esta dado desde las estructuras subjetivas de los actores sociales en tanto conjunto de pensamientos, ideas, creencias, así como en las estructuras objetivas, es decir, los procesos de acción e interacción, la exteriorización del mundo interno. Todo esto lograría una mayor reinserción social del discapacitado.

La rehabilitación del discapacitado debe ir encaminada no sólo al mejoramiento de sus habilidades, de una mejor destreza y funcionamiento psíquico sino que este proceso debe ser enfocado y estar dirigido a complementar el proceso de socialización en el que estas personas con necesidades educativas especiales logran una integridad no solo al deporte y al trabajo sino también a la familia, la escuela, la comunidad y en un sentido más amplio a la sociedad.

Un elemento importante para lograr la rehabilitación de los discapacitados a través de la práctica deportiva, entendemos debe ser la relación entrenador discapacitado, en donde el entrenador debe conducir con sus conocimientos técnicos a que este actor social se desempeñe dentro y fuera de la institución de una manera normal, en este caso el entrenador no solo cumplirá con la tarea de enseñarle a practicar deportes sino que deberá educarlo para que el discapacitado enfrente la complejidad del mundo social.

Por su parte la persona discapacitada, encaminará su acción social a internalizar nuevos patrones de conducta, de comportamientos que favorezcan su enriquecimiento físico, psíquico y social. Consideramos que es importante en esta internalización los procesos de socialización del deporte y socialización a través del deporte que analizamos en el epígrafe 2.1, teniendo en cuenta que el individuo aprende la práctica deportiva y las normas de esa institución, y este conocimiento facilita el aprendizaje de las normas y valores que existen en la sociedad.

La intencionalidad de la rehabilitación es, precisamente, hacer a las personas activas y autónomas como sus potencialidades se lo permitan, viabilizando un óptimo funcionamiento intelectual, afectivo e interpersonal.

El trabajo con las personas requiere de una firme convicción, la creencia en el lado bueno de las personas, el potencial, la bondad del ser humano. No es desconocer sus insuficiencias, sino la firme seguridad de que en ellos reside la esencia para su autorrealización.

Conclusiones
Desde la arista multidisciplinaria, e integradora de las ciencias sociales que hemos abordado en este trabajo, la compresión sociológica de la discapacidad se estructura desde un enfoque teórico conceptual con los paradigmas de los hechos sociales de Durkheim, la concepción histórico cultural de Vigotsky, la " estigmatización social " de Goffman, la estructuración sociológica del deporte de García Ferrando y la incorporación desde nuestro punto de vista de una necesaria socialización rehabilitadora como acción social, son criterios que permiten analizar a la discapacidad como estado colectivo que moldea la acción social, teniendo una configuración cultural asociada a un modelo de pensamiento que estigmatiza a las personas con discapacidad y cuya salida, puede estar, en las vías de compensación que el medio social establezca para ellos, utilizando la rehabilitación como proceso de socialización.

La Sociología del Deporte como ciencia particular que nos ayuda a comprender los fenómenos sociales relativos a la compleja y diversa dinámica del ámbito deportivo, complementaría su objeto de estudio, si incluye elementos teóricos- metodológicos, desde la Sociología, conducentes a complementar el accionar social de la rehabilitación.

El carácter social de la rehabilitación, reducida en ocasiones, a lo meramente físico o psicológico, lo cual no desdeñamos, debe conectarse con el proceso de socialización del discapacitado. Lo anterior viabiliza el aprendizaje de pautas, normas, es decir, elementos culturales que modifican y orientan la acción social de los individuos en la sociedad.

A pesar del trabajo realizado por las Instituciones cubanas como el INDER, el trabajo extensivo de los Institutos Superiores de Cultura Física en el orden de la cultura física y el deporte, junto al accionar médico-funcional hacia el tratamiento de la rehabilitación, consideramos necesario que estas instituciones profundicen en su campo de acción deportivo, incorporando la visión sociológica de ésta, pues como actividad sistemática, dinámica, creativa, autoconciente, dialéctica, bidireccional, participativa, de expresión individual y colectiva, tiene la importante condición de incentivar los procesos de acción e interacción humanos dentro del medio social, y potencian el papel sustantivo del hombre en su ejecución.

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