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Síntesis: El relato de una jornada escolar, con un grupo de niños y niñas que comienzan su escolarización, da pie a un conjunto de reflexiones sobre las relaciones que se establecen entre el alumnado, la maestra y los temas motivo de enseñanza y aprendizaje.
La vida en las aulas puede ser analizada desde diferentes ópticas. En este artículo se hace especial hincapié en aquello que tiene que ver con el cuerpo y su motricidad, no tanto para destacar una materia escolar, la educación física, como para reflexionar sobre la influencia y oportunidad de los aspectos biológicos en el conjunto de la acción educativa.
Atendiendo las conclusiones, siempre provisionales, que se derivan de estos análisis y reflexiones, proponemos un proyecto educativo para el ámbito corporal en los comienzos de la escolarización que contempla una doble dimensión: su integración en las preocupaciones educativas generales, y su desarrollo como área de expresión y experiencia.
Síntese: O relato de uma jornada escolar, com um grupo de meninos e meninas que começam sua escolarização, da pé a um conjunto de reflexões sobre as relações que se estabelecem entre o alunado, a professora e os temas motivo de ensino e aprendizagem.
A vida nas salas de aula pode ser analizada desde diferentes pontos de vista. Neste artigo se dá especial ênfase naquilo que tem a ver com o corpo e sua motricidade, não tanto para destacar uma matéria escolar, a educação física, como para refletir sobre a influência e oportunidade dos aspectos biológicos no conjunto da ação educativa.
Atendendo as conclusões, sempre provisórias, que se derivam destas análises e reflexões, propomos um projeto educativo para o âmbito corporal nos princípios da escolarização que contempla uma dupla dimensão: sua integração nas preocupações educativas gerais, e seu desenvolvimento como área de expressão e experiência.
1. Introducción
Mi primer encuentro con la vida laboral se produjo a través del ejercicio de la profesión de maestro. Pronto me interesé por el alumnado de las primeras edades aunque quizás sea más correcto decir que hicieron que me interesara , pues siempre estaba vacante para el último que llegaba al colegio aquel inquietante primero de egb, en el que uno se hacía responsable de enseñar a leer, a escribir, etcétera.
En mis quince años de maestro no ejercí como especialista de educación física, porque no existía esa figura; lo hice como tutor del grupo, aunque siempre presté una atención especial a estudiar y a desarrollar, en la medida de mis posibilidades, el potencial educativo del ámbito corporal. Era una manera de poner a prueba mis estudios de educación física, y, haciéndolo, me fui encontrando con su enorme interés.
Cuando ingresé como profesor en la Escuela de Magisterio, la materia que debía impartir era Educación Física y su Didáctica, pues aún no se habían implantado los estudios de maestro de educación física. Desde entonces, hace ya más de quince años, he procurado estudiar la integración del ámbito corporal en las primeras edades escolares, en particular las comprendidas entre los tres y los doce años.
Mis resultados acerca de las aportaciones de la investigación a la enseñanza se acercan bastante a lo afirmado por Lawrence Stenhouse (1987, p. 81):
Llego a la conclusión de que la investigación sólo puede perfeccionar notablemente el arte de enseñar si:
1. Ofrece unas hipótesis (es decir, unas conclusiones provisionales) cuya aplicación cabe comprobar, porque pueden ser puestas a prueba en el aula por parte del profesor.
2. Ofrece descripciones de casos o generalizaciones retrospectivas acerca de casos suficientemente ricos en detalle como para proporcionar un contexto comparativo en el que juzgar el propio caso.
Y a esto me dedico sobre todo; de ahí que el presente artículo sea un reflejo de ello, situado en un contexto determinado, un centro escolar en el que se imparte educación infantil y primaria.
Comenzaré por el segundo postulado, es decir, ofreciendo la descripción de un caso, rico en detalles, y capaz, creo yo, de proporcionar un contexto comparativo en el que juzgar el propio caso a todos aquellos maestros y maestras que desarrollan su trabajo en el segundo ciclo de la educación infantil.
Para empezar, presentaré la impresión que me produjo la primera jornada escolar a la que pude asistir como observador externo. Cualquier jornada, incluso cualquier lección, es suficiente para poder contemplar la complejidad de la práctica educativa. Nos detendremos a analizarla en sus dimensiones más llamativas.
A continuación haremos una nueva lectura de lo narrado, fijándonos de un modo particular en la dimensión corporal de los sujetos. Justificaremos el porqué de este énfasis, que no se debe tanto al interés de destacar una materia escolar, sino a hacer ver la repercusión del cuerpo y de la motricidad en la globalidad del comportamiento de los sujetos.
Llegados a este punto trataremos de globalizar lo hasta allí expuesto, utilizando lo ocurrido en el resto de la semana, pues, si bien es cierto que las jornadas se parecen unas a otras, también lo es que siempre hay detalles que las singularizan. Por eso, cuando hablamos de horarios escolares, nos referimos fundamentalmente al que se produce durante la semana.
El recorrido efectuado nos permitirá centrar la atención en el primer postulado planteado por Stenhouse. Ofreceremos las conclusiones provisionales, que nos llevarán a justificar el interés de reflexionar, de forma compartida, sobre los horarios que relatan la práctica que se desarrolla a lo largo de la semana, y presentaremos un proyecto sobre cómo debería ser entendido y tratado el ámbito corporal en educación infantil, para que pueda ser puesto a prueba por parte del profesorado.
Prof. Marcelino J. Vaca Escribano Profesor titular de la Escuela Universitaria de Educación de Palencia, Universidad de Valladolid, España.
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