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Este trabajo tiene la finalidad de ofrecer una herramienta para el desarrollo de los atletas.Con el tiempo, la gente dedicada al deporte se ha concienciado de la necesidad del trabajo multidisciplinario (entrenadores, metodólogos, médicos, psicólogos) para la formación de nuevos métodos encaminados al desempeño eficaz de los atletas.
Aunque a la inclusión de la psicología dentro del deporte no se le ha dado la importancia real que tiene, poco a poco esto ha empezado a cambiar debido a que en algunos países como Alemania, Rusia, EEUU, etc...; se ha echado mano de la Psicología del Deporte obteniendo resultados satisfactorios. Actualmente, esto se empieza a manejar en México, aunque los estudios e investigaciones se han enfocado en su gran mayoría al alto rendimiento.
El presente estudio dará un giro y se enfocara a la psicopedagogía del deporte, en especifico a la didáctica. Cuando hablamos de didáctica dentro del deporte sabemos que los profesores de educación física la conocen ampliamente, sin embargo también sabemos que la mayoría de los entrenadores no tienen conocimiento de ésta. El estudio de la didáctica es necesario para que la enseñanza sea más eficiente, mas ajustada a la naturaleza y a las posibilidades del deportista. Puede definirse, como el conjunto de técnicas destinado a dirigir la enseñanza mediante principios y procedimientos, para que el aprendizaje se lleve a cabo con mayor eficiencia (Nérici, 1973). La didáctica se interesa no tanto por lo que va a ser enseñado, sino cómo va a ser enseñado. Hasta no hace mucho tiempo era creencia generalizada que, para ser un buen entrenador, bastaba haber sido un buen deportista o tener un amplio conocimiento sobre el deporte.
Para enseñar bien corresponde tener en cuenta las técnicas de enseñanza adecuadas al nivel evolutivo, intereses, posibilidades y particularidades del deportista. La didáctica esta representada por el conjunto de técnicas a través de las cuales se realiza la enseñanza, para ello reúne y coordina con un sentido practico, todas las conclusiones y resultados a que arriban las ciencias de la educación, a fin de que la enseñanza, resulte más eficaz. " El objetivo primordial de la didáctica es orientar la enseñanza. A su vez la enseñanza no es más que la dirección del aprendizaje. Luego, en la última instancia, la didáctica esta constituida por un conjunto de procedimientos y normas destinadas a dirigir el aprendizaje de la manera más eficiente que sea posible" (Nérici, 1973).
La didáctica en el deporte tiene que considerar seis elementos fundamentales que son con referencia a su campo de actividad: a) el atleta, b) las metas, c) el entrenador, d) el deporte, e) las técnicas y f) el medio económico, cultural y social.
a) Atleta.- El atleta es quien aprende; aquel por quien y para quien existen las instituciones deportivas. Siendo así, esta claro que el entrenador es el que debe adaptarse a él, y no él al entrenador. Esto debe interpretarse de un modo general. En la realidad debe existir una adaptación recíproca, que se oriente hacia la integración. Esto es, hacia la identificación entre el atleta y el entrenador. Para ello, es imprescindible que el entrenador este en condiciones de recibir al atleta tal como es él, según su edad evolutiva y sus características personales. Esto debe ser así con el propósito de conducirlo, sin choques excesivos, ni frustraciones profundas e innecesarias. Así pues, lo guiará en términos de aceptación social y desarrollo de la personalidad, aprovechando al máximo las potencialidades del atleta y evitando que abandone su disciplina deportiva.
b) Metas.- Toda acción didáctica supone metas. El fijar metas es muy importante, un atleta que no tiene metas , no tiene dirección; y no llega a ningún lado porque no sabe a donde va. El entrenador puede guiar al atleta a forjarse metas operativas a corto, mediano y largo plazo , que sean difíciles pero reales, de ejecución, que tengan una estrategia y que estén en sentido positivo.
c) Entrenador.- Es el orientador de la enseñanza. Debe ser fuente de estímulos que lleve al atleta a reaccionar para que se cumpla el proceso del aprendizaje. El deber del entrenador es tratar de entender a los atletas. Lo contrario es muy difícil y hasta imposible. El entrenador debe distribuir sus estímulos entre los atletas en forma adecuada, de modo que los lleve a trabajar de acuerdo con sus peculiaridades y posibilidades.
d) Deporte.- Es el contenido de la enseñanza. A través del adecuado conocimiento de él. Podrán ser alcanzadas las metas. Cada deporte contiene tácticas y técnicas específicas.
e) Métodos y Técnicas.- Tanto los métodos como las técnicas son fundamentales en la enseñanza y deben estar, lo más próximo que sea posible a la manera de aprender de los atletas y del deporte en cuestión. Métodos y técnicas deben propiciar la actividad de los atletas, pues ya ha mostrado la psicología del aprendizaje la superioridad de los procedimientos activos sobre los pasivos. La enseñanza de cada deporte requiere técnicas específicas; pero todas deben ser orientadas en el sentido de llevar al atleta a ser capaz de poner en práctica las destrezas especificas de su deporte con el máximo nivel de actividad.
f) Medio Económico, Cultural y Social.- Es indispensable, para que la acción didáctica se lleve a cabo en forma ajustada y eficiente, tomar en consideración el medio donde se encuentra el atleta.
La didáctica plantea una serie de normas generales que resultan efectivas para poder orientar de forma adecuada las sesiones de entrenamiento, resultando entonces más productivas. A continuación se mencionaran algunas para ilustrara brevemente lo anterior.
1. Planear el Trabajo.
El entrenador debe planear el trabajo, a través de desarrollar un plan o proyecto para dirigir sus sesiones de entrenamiento; así podrá lograrse una dosificación adecuada de los esfuerzos y el equilibrio necesario entre los distintos aspectos o fases de la tarea que se han propuesto (Aquino y Zapata, 1980). Algunos factores que fundamentan la necesidad de plantear adecuadamente las sesiones de entrenamiento son:
I. Permitir la correlación de las tareas de manera progresiva y sistematica debiendo tenerse en cuenta los factores humanos y materiales: lugar de trabajo, horario, clima, cantidad y sexo, edad de los atletas, etc...
II. Al preparar la clase, el entrenador reflexionará sobre las situaciones y previsiones inmediatas que deberá tomar para organizar al atleta o equipo, así como proveerse del material necesario.
III. Debe ofrecerse oportunidades para la realización de experiencias de integración por medio de trabajos cooperativos, tanto en los contenidos del aprendizaje como el cuidado y preservación de los materiales de trabajo, las instalaciones, etc; por parte de los atletas
IV. La planeación no debe privar al entrenador de libertad y oportunidades de creación, puesto que necesita adecuarse a las cambiantes posibilidades que el atleta o equipo va mostrando a lo largo de un periodo de trabajo.
V. La preparación cuidadosa de cada sesión de entrenamiento permite una dosificación adecuada.
VI. Deben tenerse en cuenta las posibilidades de rendimiento de los atletas en cada época del año, aplicando el principio de periodicidad. No es correcto trabajar con la misma actividad todo el año; el trabajo será más efectivo si se toman en cuenta los factores que inciden en el rendimiento físico, así como el proceso de aprendizaje.
VII. La preparación previa a la sesión (y también todo un plan de trabajo) aún cuando no pueda llevarse a la práctica totalmente, da una idea y deja constancia de lo que se ha inentado realizar. Al examinar después esta información, se tienen elementos para evaluar la adecuación de lo planeado, existiendo la posibilidad de incluir tareas pendientes en otro momento.
VIII. La planeación permite comparar distintos programas tanto en el curso del año como a traves de varios ciclos de entrenamiento.
IX. Al tener preparado lo que quiere enseñar, el entrenador puede dedicarse con más tranquilidad al manejo de las situaciones prácticas y de las formas más convenientes de lograr sus objetivos, así como modificar lo programado si surgen otras posibilidades que enriquezcan los entrenamientos, adecuándolos a las necesidades de los atletas.
2. Indicar que hacer.
El entrenador no debe olvidarse de prever, para todas sus sesiones de entrenamiento qué es lo que el atleta debe hacer para mejorar. Esta previsión es de suma importancia. Debe pensarse en lo que los atletas pueden y deben hacer para el desarrollo de los aspectos físicos, técnicos, tácticos, etc...; así como también en lo que concierne al problema de la disciplina, ya que como es sabido, el atleta que no tiene que hacer es, por lo general, un atleta indisciplinado; además de que terminaran por aburrirse y abandonar su disciplina deportiva.
3. Respetar al Atleta.
El entrenador debe aceptar al atleta tal como es, procurando mejorarlo a partir de la realidad personal del sujeto. Cuando es necesario amonestar a un discípulo, debe hacerlo sin exceder la frontera del amor propio, que lleva, fatalmente a la humillación y al resentimiento.
4. Reconocer los Esfuerzos.
Es necesario que el entrenador reconozca tanto los esfuerzos de sus atletas como sus éxitos. No deben elogiarse tan solo los buenos resultados, sino también los esfuerzos desplegados, independientemente de los logros obtenidos. No hay duda que uno de los factores de éxito en la vida es la persistencia y capacidad de esfuerzo de los individuos.
5. Propiciar una mejor relación.
Factor de éxito en el desempeño deportivo es, sin duda, la buena relación entre entrenadores y atletas. Esa relación ejerce benéfica influencia en el desempeño de los atletas y permite una asistencia más efectiva del entrenador para con sus atletas, individual y por equipo. El problema de la disciplina se ve bastante facilitado y las posibilidades de dificultades que surjan son fácilmente vencidas cuando existe un buen entendimiento entre el entrenador y los atletas, esto es cuando existe respeto y estima mutuos.
6. Dialogar.
El entrenador debe estar siempre dispuesto a dialogar con sus atletas. El diálogo debe ser franco y abierto, para que el atleta sienta que no existen actitudes preconcebidas con respecto a él. El diálogo ayuda al entrenador a una mejor comprensión de la problemática personal de los atletas.
7. Prestar atención a las diferencias individuales.
Es indispensable tener presente que los atletas difieren unos de otros en muchos aspectos, de ahí que no puedan ser tratados igualmente, para alcanzar las metas dentro del deporte. ES útil, no olvidar que los atletas requieren un trato igualitario, pero teniendo en cuenta sus desigualdades.
8. No sobrecargar de trabajo.
No se debe exigir a nadie más de lo que puede dar. El entrenador debe conducir al atleta a trabajar y a producir según sus posibilidades y su ritmo normal de acción, para que haya real aprovechamiento de los entrenamientos.
9. Eliminar el miedo como fuerza motivadora.
El miedo ha sido el gran recurso didáctico de todos los tiempos para hacer que el atleta realice correctamente los ejercicios. El más factible y el más malo. El miedo genera inseguridad, inhibiendo o volviendo agresivo al atleta y violando siempre su índole humana. No es buena norma la de echar mano de amenazas y castigos para conseguir que el atleta haga lo que debe hacer.
10. La comprensión debe estar presente.
El entrenador debe enterarse, al indicar los ejercicios o cualquier otro tipo de trabajo, si el atleta va comprendiendo. Una actividad sin comprensión de lo que se esta haciendo, o sin una imagen previa de los objetivos que se pretende alcanzar carece de sentido. El tiempo como el esfuerzo pueden darse por perdidos, sumándose a ello la indisposición del atleta hacia el deporte y hacia el entrenador. Teniendo como posible consecuencia, una practica irregular o hasta la deserción.
11. Dar claridad a las metas .
Resulta importante mostrar la meta a la cual se pretende llegar, esto es, lo que se quiere alcanzar, lo que se desea hacer, cuándo se le exige a alguien un esfuerzo. El esfuerzo por el esfuerzo no tiene sentido y cansa fácilmente, a la vez que, si se tuviese en vista la meta a alcanzar, se daría un estímulo mas valioso al esfuerzo realizado. El atleta mismo puede apreciar si se esta aproximando o se esta distanciando de la meta, llevándolo a dar dirección y un sentido inteligente a sus esfuerzos.
12. Prestar mayor atención a los errores.
El entrenador debe estar atento a los errores de sus atletas, para averiguar la causa de los mismos, esto es, si éstos se deben a la fatiga, a la falta de atención, a perturbaciones emotivas, falta de interés, falta de comprensión, etc. Los errores deben construir un indicio para la mejor comprensión del atleta, y no un pretexto para represalias. El entrenador debe llevar a cabo un registro de los errores, y de acuerdo con su frecuencia, realizar una rectificación del aprendizaje en forma colectiva, individual o de pequeños grupos.
13. Auscultar aspiraciones.
Es función del entrenador auscultar las aspiraciones de sus atletas, a fin de auxiliarlos en lo posible, para que dichas aspiraciones lleguen a colmo. El atleta se siente realmente motivado cuando percibe que sus sueños tienden a convertirse en realidad. La gran ayuda del entrenador junto con el psicólogo consiste en orientar a sus atletas para que ciñan a medidas más reales i objetivas, la dimensión de sus aspiraciones, pero, eso sí, sin matar jamás la belleza de la imaginación juvenil.
14. Estar siempre disponible.
Los responsables de los atletas (entrenadores, médicos, nutriólogos, psicólogos)deben revelar siempre que están disponibles para ellos. Disponibilidad no es tanto una cuestión de tiempo, sino más bien, de actitud. La actitud de estar siempre a disposición de un atleta cuando el lo necesita. Nada es más oportuno y útil que atender al deportista en la hora precisa, principalmente cuando éste solicita un poco de atención y le hace falta una palabra, un cambio de opiniones, una voz de aliento y comprensión o ayuda.
15. Ser optimista.
El entrenador tiene la obligación de ser optimista, y si no lo fuera, debe esforzarse por serlo. La situación del atleta, a cualquier nivel, es de cierta expectativa e inseguridad, que fácilmente podrá transformarse en ansiedad, falta de ánimo o de interés por el deporte cuando advierte el pesimismo del entrenador. Los atletas necesitan sentir el optimismo de sus entrenadores, de manera que la práctica del deporte tome un sentido positivo.
Definitivamente éstas no son todas las normas útiles para orientar de forma más adecuada los entrenamientos, pero son suficientes para hacernos reflexionar sobre la preparación que se requiere al hacerse cargo de un equipo de cualquier deporte.
Podemos concluir diciendo que el conocimiento de la didáctica dentro del deporte resulta igualmente importante que en otras disciplinas, debido a que también nos enfrentamos al proceso enseñanza-aprendizaje. Resulta importante hacer conciencia de lo necesario que es preparase integralmente para el optimo desarrollo del deporte en México.
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