Estudiar si la actividad física realizada o el grado de condición física (capacidad aeróbica y fuerza) que poseen los adolescentes españoles, están asociados con su perfil lipídico-metabólico. Del total de 2.859 adolescentes españoles (13-18,5 años) evaluados en el estudio AVENA (Alimentación y Valoración del Estado Nutricional en Adolescentes), 460 (248 varones y 212 mujeres) fueron seleccionados aleatoriamente para un análisis sanguíneo.
Se evaluó el grado de actividad física mediante cuestionarios. La capacidad aeróbica fue estimada a partir del test de Course-Navette. La fuerza muscular se valoró mediante una dinamometría manual, un salto de longitud y la flexión de brazos en una barra. Se calculó un índice lipídico-metabólico de riesgo cardiovascular según las concentraciones de triglicéridos, colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad (cLDL), colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad (cHDL) y glucosa.
La actividad física no mostró asociación con el índice lipídico-metabólico en ninguno de los dos sexos. El índice lipídico-metabólico se relacionó inversamente con la capacidad aeróbica en los varones (p = 0,003) tras ajustar por el grado de actividad física y la fuerza muscular. En las mujeres, un perfil lipídico-metabólico más cardiosaludable se asoció con una mayor fuerza muscular (p = 0,048) tras ajustar por la capacidad aeróbica.
Estos resultados indican que en la adolescencia es el grado de condición física, y no tanto la actividad física, lo que se relaciona con el perfil de riesgo lipídico-metabólico. Una alta capacidad aeróbica en varones y un alto grado de fuerza muscular en mujeres se asocian con un menor riesgo lipídico-metabólico de enfermedad cardiovascular.
Palabras clave: Actividad física. Capacidad aeróbica. Fuerza muscular. Lípidos. Adolescentes. AVENA.
Introducción
La actividad física regular es considerada una de las estrategias más eficaces para prevenir las principales causas de morbimortalidad en los países occidentales. El Departamento de Salud norteamericano sitúa el incremento de la actividad física como el primero de sus objetivos para el año 2010. Esto está motivado por los importantes riesgos que conlleva la falta de actividad física para la salud individual y social. Ya desde edades tempranas, el grado de actividad física parece estar relacionado con determinados factores de riesgo cardiovascular.
La actividad física se define como cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos y que requiere un cierto gasto energético. Se refiere al tipo de esfuerzo físico que se practica asiduamente, el tiempo durante el cual se realiza y la frecuencia. Aunque relacionado, la condición física es otro concepto diferente del de actividad física. Se trata de la capacidad para hacer ejercicio, entendida como una medida integrada de todas las funciones y estructuras que intervienen en la realización de ésta (muscular esquelética, cardiorrespiratoria, hematocirculatoria, psiconeurológica y endocrino-metabólica).
Investigaciones recientes muestran de manera inequívoca que la condición física, principalmente la capacidad aeróbica, es un importante predictor de morbimortalidad por causa cardiovascular y por todas las causas, tanto en varones como en mujeres. De la misma forma, la fuerza muscular, tanto en varones como en mujeres, también puede constituir un diferente e independiente predictor de morbimortalidad.
Sin embargo, las evidencias científicas demuestran que todo este proceso no se origina en la adultez, sino en edades mucho más tempranas. Se ha constatado mediante estudios longitudinales que el grado de condición física y la presencia de factores de riesgo cardiovascular en la edad adulta están directamente relacionados con el grado de condición física que se tuvo en la adolescencia. Aunque las manifestaciones clínicas de la enfermedad cardiovascular aparecen habitualmente durante la edad adulta, su origen patogénico hay que buscarlo en épocas como la adolescencia e incluso la infancia.
Estudios transversales han demostrado la estrecha relación, durante la infancia y la adolescencia, entre ciertos factores de riesgo cardiovascular y el grado de condición física, tanto la capacidad aeróbica como la fuerza muscular. Sin embargo, aún no se ha realizado un análisis en profundidad que integre las interacciones de ambos componentes de la condición física con el perfil lipídico-metabólico en adolescentes.
Según todo lo anterior, los objetivos de este trabajo son:
a. estudiar qué variable, actividad física o condición física afecta en mayor medida al perfil lipídico-metabólico de los adolescentes españoles, y
b. estudiar el efecto independiente de la capacidad aeróbica y la fuerza muscular sobre el perfil lipídico-metabólico.
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